Los miembros de diversas comunidades de Software Libre de América Latina, que participamos en el evento Campus Party Iberoamérica, organizado en El Salvador en Octubre de 2008, sentimos la necesidad urgente de hacer oir nuestra voz.
Quisiéramos manifestar nuestra inconformidad, pues fuimos convocados para desarrollar e implementar un juego educativo que luego fuera distribuido en nuestros países; pero para nuestra sorpresa, este juego tendría que ser desarrollado utilizando herramientas privativas y excluyentes, y este mismo requeriría entonces herramientas privativas para ser ejecutado, como por ejemplo Adobe Flash. Además no hemos tenido acceso a los contenidos y código del juego, con el cual entusiastas del Software Libre como nosotros podríamos adaptar el juego a otros lenguajes y plataformas, como Java y móviles respectivamente. Esta clase de juegos educativos que tienen un fin social deben mantenerse 100% como productos sociales pues el único mecanismo que asegura la libertad de las personas es el Software Libre.
En segundo término, se nos ha dificultado enormemente encontrar un espacio para presentar las diversas experiencias de SL en Latinoamérica: hemos manifestado y solicitado diversos espacios para expresar experiencias educativas y colaborativas a lo largo de nuestra tierra y nuestra historia; en la mayoría de los casos hemos sentido cierto desprecio y/o indiferencia.
Quisiéramos levantar la voz al respecto de la utilización de programas cerrados y privativos en la experiencia de inclusión digital que se realizó en el campus: este tipo de plataformas no incorporan a niños, ni a adultos a la era de la información, sino que los hace dependientes de tecnologías inseguras, costosas y dudósamente éticas. En particular nos referimos a las Clasmate con Windows XP que se presentaron a los niños de San Salvador.
Finalmente quisiéramos dar un apoyo a todas las comunidades y pueblos en lucha por dignidad y soberanía, tanto desde un punto de vista social como tecnológico: creemos que ambos elementos no pueden disociarse. En especial quisiéramos saludar a las comunidades salvadoreñas, que aun se recuperan de una guerra devastadora que ha dejado miles de víctimas y la profundización de la tremenda brecha social contra la que tantos lucharon.
Y por último quisiéramos agradecer la amabilidad y buen trato que hemos recibido de muchísimas personas tanto dentro del Campus como fuera, tanto del resto de Latinoamrérica, pero sobre todo de los propios salvadoreños que han abierto sus brazos y corazones para recibirnos en su país.